El sol entraba por cada rendija de mi persiana, protestando para que abriera los ojos.Estamos a 11 de septiembre de 2013 hoy pasan muchas cosas: 1. cumpleaños de una de mis mejores amigas Coral (una pelirroja un poco loca a la que le apasiona la música coreana). 2. Aniversario de las torres gemelas. 3. El peor de los tres hoy volvemos a clase, otro año más y ahora empezamos 1º de Bachiller y no conozco a nadie excepto a mis otras dos amigas Fátima (pelo corto moreno y futbolista) y Reina (ojos verdes charlatana y la única capaz de sacarme de mis casillas y por más que me mato con ella la quiero más con cada bronca).
Así que mientras pienso en el día que se me viene encima, un susto acelera mi corazón, suena la alarma que sonara los próximos 9 meses de clase.
Me estiro en la cama por última vez, apago la alarma y salgo de mi paraíso personal, voy al baño y me miro al espejo, yo puedo (me digo), cuando me miro veo un pelo revuelto, unas ojeras de muerta, y unos ojos perfectamente marrón chocolate. Y esa soy yo Yolanda (Yoli) para los amigos. Me doy una ducha rápida me seco el pelo, desayuno y me visto, cojo la mochila, las llaves,el móvil y el dinero, en ese mismo orden.
Salgo corriendo por la puerta el coche de la madre de Reina me espera debajo del puente del edificio de al lado de mi casa. Saludo a Reina y a su madre mientras Fátima con cara de sueño protesta por ir tan temprano el primer día.
Llegamos hay mucha gente, todos están muy nerviosos por saber en clase les toca.
A nosotras en 1ºB así que la buscamos y entramos yo me senté en las mesas del fondo porque íbamos por orden de lista. Entra l tutora, alta muy delgada, con gafas y el pelo rubio apagado. Tres minutos después entre el que iba a ser uno de mis problemas en este curso, una rubia despampanante con su séquito y se sentaron todas de dos en dos y alante.
Empieza a presentarse la tutora cuando mi otro problema entra por la puerta, un chico alto, con el pelo castaño igual que sus ojos, con la mochila en un hombro y los pantalones justo por donde empieza a asomarse la goma del calzoncillo del pull.
- ¿Perdón puedo entrar?
- si pero que sea la última vez, sientáte con Yolanda al final la mesa libre.
Él vino y mí corazón latía fuerte contra mis costillas queriendo salir corriendo, se sentó a mi lado.
Bueno es el primer capítulo de la historia espero que os guste.
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